El enemigo en casa

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La transparencia gubernamental y la vocación de servicio en los cargos públicos, son algunas de las exigencias de la ciudadanía que tienen que cumplir quienes aspiren a ocupar algún cargo en la función pública.

Una crisis de ingobernabilidad y desgaste de las figuras al frente de los puestos de administración en los tres niveles de gobierno, ha propiciado que los actuales servidores tengan que pensarlo dos veces antes de cometer alguna ilegalidad, o en su caso, algún atropello en contra de la voluntad popular.

Actualmente los presidentes municipales, gobernadores o el presidente de la república tienen que analizar minuciosamente los perfiles de quienes los rodean, por ejemplo, para no irnos tan lejos, en el Municipio de Oaxaca de Juárez, recientemente 10 agentes municipales de los 13 que están en funciones, se quejaron, aunque más bien era un reproche a quien corresponda, de la irresponsabilidad y pésimo trato del soberbio director general de obras públicas del municipio capitalino, Ernesto Valle Jiménez.

Resulta que no importando la confianza que le haya depositado el edil José Antonio Hernández Fraguas, este funcionario, sintiendo que el poder es eterno, atiende a la hora que “él puede”, reprochan los agentes municipales, hasta le falta el respeto hasta a sus compañeros de trabajo, y a la misma tesorera municipal Jazmín Aurora Quintero de Pablo le ha hecho pasar sus malos ratos.

Los agentes municipales externaron que basta con preguntarle a los constructores que han tenido que pasar por la oficina de Ernesto Valle, para que den cuenta del hartazgo e indignación por el mal trato y dilación en sus trámites y pagos.

Sin duda esta situación ya afecta indirectamente al presidente municipal, quien ha mantenido un discurso de cuentas claras y se aferra a una supuesta administración impecable, a pesar de los señalamientos en contra y de los regidores de oposición que están listos a cualquier error del primer concejal, para evidenciar irregularidades.

No le ayuda mucho, que Ernesto Valle Jiménez, un tipo de doble moral, con un pasado obscuro dentro de la Auditoria Superior del Estado (ASE), que siendo jefe del departamento de inversiones físicas, fue señalado por un grupo de presidentes municipales de la zona de Miahuatlán de ejercer presión, hostigamiento y extorsionar a los miembros del cabildo de esas poblaciones.

Denunciaron que bajo el amparo por consentimiento u omisión del auditor Carlos Altamirano Toledo, se ofreció a “apoyarlos” con las auditorias; los ediles aseguraron que no había ninguna irregularidad, sin embargo en breve les llegaron los requerimientos con demasiadas observaciones, mandando a decir a través de sus subalternos que a cambio de obras no habría una sola auditoria en lo que restaba de sus periodos de gobierno.

Gustaba con total cinismo de practicar el conocido Clean Up, “yo te hago tu auditoría y te libro de pecado”, eran sus palabras, denunciaron los presidentes municipales.

Hoy Ernesto Valle, como director de obras públicas del municipio de Oaxaca de Juárez, bajo el amparo por consentimiento u omisión del edil capitalino, nuevamente es señalado de dejar al municipio con un subejercicio del más del 60%, equivalente en el mes de enero del 2018, a los 100 millones de pesos en obras.

Esa incapacidad, a todas luces se traduce como una ineficacia operativa, ya que por personas como esas, el edil va a tener que ejercer obras en este año por el ejercicio fiscal del año pasado, todo consecuencia de un engorroso trámite en los pagos, dejando entre dicho la transparencia que tanto se presume.

Pero también es sabido que siempre ha hecho arreglos en lo oscurito a espaldas de su jefe, dándoles obras a sus compañeros de generación, incluso el silencio de edil ante este secreto a voces, puede confundirse con algo de complicidad, total en política nunca se sabe.

En el municipio se comenta que el actuar de este funcionario público posiblemente se deba a la doble vida que lleva, pues no cumple ni en casa ni en la oficina, señalan; ya que por todos es bien sabido que sale de su centro de trabajo, aún en horas laborales, para ir a correr a la una de la tarde y regresar a su trabajo a las seis, después de comer en su segunda casa, regresando a su oficina con humor de su suegra insultando a trabajadores, contratistas y a quien se atraviese, en fin ¿cómo es posible que este sujeto con doble moral pueda pasar por una persona intachable?, sin duda que daña la imagen y funcionamiento del ayuntamiento.

Bien valdría la pena que el edil se diera una vuelta por las oficinas de la Dirección General de Obras Públicas, ya que este sujeto representa un parásito que el presidente debe sacudirse a la brevedad posible, si es que quiere entregarle buenas cuentas a los capitalinos y con ello dignificar su gestión ya de por sí muy cuestionada.

Podría ser que el enemigo no esté ocupando la actual secretaria de administración del gobierno del estado, como se comenta en el bajo mundo de la política, sino en su propia casa, en el municipio.

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