
• Luis Concha Loyola y Daniela Alejandra Bravo Coutiño detallaron que se trata de una técnica no invasiva que permite reconstruir y visualizar las fibras nerviosas, así como su importancia en la exploración del cerebro.
Por comunicado.
Los estudios por resonancia magnética sensible a difusión (dMRI) son fiables para detectar la degeneración de fibras nerviosas y de utilidad para hallar enfermedades como esclerosis múltiple, revela una investigación encabezada por el investigador del Instituto de Neurobiología de la UNAM, unidad Querétaro, Luis Concha Loyola.
El responsable del Laboratorio Nacional de Imagenología por Resonancia Magnética (LANIREM) precisó en entrevista que esta técnica tiene dos décadas de uso para encontrar diversos padecimientos cerebrales porque permite, de manera no invasiva, reconstruir y visualizar las fibras nerviosas encargadas de la comunicación neuronal entre distintas regiones del cerebro.
Sin embargo, resaltó, ha tenido “un talón de Aquiles”. Aunque funciona bien cuando las fibras van en la misma dirección, en los lugares del cerebro donde hay cruces de información (o cruce de fibras, que son más de dos terceras partes de las nerviosas o sustancia blanca) los resultados no pueden ser interpretados de manera confiable. Es ahí donde destaca la labor del equipo de la UNAM.
Indagaciones previas realizadas en especímenes de laboratorio en el LANIREM, mostraron que es posible tener precisión en el descubrimiento del daño en cruce de fibras, por lo que se decidió pasar al siguiente nivel al revisar su aplicabilidad clínica. Para ello se apoyaron en pacientes con glaucoma asimétrico, una condición donde las personas presentan afectaciones en uno de los ojos; o bien, en ambos a un grado distinto.
Concha Loyola mencionó: Dado que la vía visual de ejemplares de laboratorio y los humanos es similar, pudimos demostrar que las técnicas de difusión y la tractografía resuelven los cruces de fibras y detectan la microestructura de cada población de manera individual. En ambos casos, las fibras nerviosas provenientes de cada ojo se cruzan en un sitio específico conocido como el quiasma óptico.
En presencia de glaucoma asimétrico, añadió, la población de axones proveniente del ojo con mayor afectación está más degenerada que el otro grupo de fibras. Eso es lo que el equipo logró distinguir de manera no invasiva mediante dMRI y tractografía. Este trabajo da sustento biológico para extender las interpretaciones de conectividad al resto del cerebro de manera más robusta.
Compleja arquitectura
La investigación, descrita en un artículo publicado recientemente en la revista PLOS ONE, fue llevada a cabo por Daniela Alejandra Bravo Coutiño, doctorante del Programa de Doctorado en Ciencias Biomédicas, quien revisó más de dos mil expedientes médicos en un trabajo efectuado en colaboración con el Instituto Mexicano de Oftalmología, de los cuales se seleccionaron 31 pacientes con esta condición, e igual número de sujetos sanos.
La becaria en el Departamento de Neurobiología conductual y cognitiva explicó que el glaucoma es la segunda causa de ceguera en el mundo. Para la investigación se evaluó si los valores cuantitativos que nos brindan las imágenes sensibles a difusión pueden detectar alteraciones de las fibras y si estas medidas se correlacionan con los marcadores clínicos del avance del padecimiento.
Indicó que los hallazgos respaldan el uso de la resonancia magnética sensible a difusión como una herramienta para detectar la degeneración de las fibras y resolver la compleja arquitectura de la sustancia blanca en la vía visual humana, además demuestran su utilidad para estudiar otras regiones de cruce de fibras en el cerebro.
Bravo Coutiño enfatizó: El proyecto no se creó específicamente para la detección temprana del glaucoma, sino para establecer la capacidad del método para revelar alteraciones de la sustancia blanca en general. El glaucoma asimétrico provee un experimento natural para poner a prueba las capacidades tecnológicas para el análisis de las imágenes de resonancia magnética sensible a difusión.
Agregó que quieren seguir laborando con esta población, pero ahora para resolver otros cruces de fibras en la corteza cerebral, específicamente en la corteza visual, pues esperamos observar nuevas alteraciones relativas a la desconexión que sufren como resultado del glaucoma.
Para el trabajo, puntualizaron Luis Concha Loyola y Daniela Alejandra Bravo, se contó con el apoyo del PAPIIT de la UNAM y se continúa indagando el uso de dMRI en otras condiciones médicas relacionadas con los cambios en la conectividad neuronal debido a problemas como el neurodesarrollo, alteraciones por la vejez y enfermedades, por ejemplo epilepsia, esclerosis múltiple, adicciones, etcétera.
