
• En diálogo académico, Fernando Castaños Zuno y William Gelfeld también opinaron sobre la importancia de partidos de oposición fuertes y de una sociedad civil dinámica
Por comunicado.
En el contexto de incertidumbre que vivimos es posible encontrar, en diferentes latitudes, gobiernos populistas de derecha extrema como de izquierda radical; nos toca reflexionar sobre ellos para desmontar fenómenos como el declive democrático.
Así lo refirió el director del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, Mauricio Sánchez Menchero, al inaugurar junto con la directora del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS), Marcela Amaro Rosales, el Coloquio conjunto “Desconstrucción populista de la democracia”.
Marcela Amaro coincidió en que es relevante estudiar las tensiones y desafíos que atraviesan las democracias actuales frente al avance de dinámicas populistas. “El coloquio no solo propone una reflexión crítica de los procesos de erosión democrática, sino también una oportunidad para pensar de manera comparada y situada las posibilidades de resiliencia, deliberación y reconstrucción institucional”.
En un entorno global -caracterizado por polarización, reconfiguración de las formas de representación política y uso estratégico de la opinión pública- resulta fundamental abrir espacios donde el diálogo académico contribuya a desentrañar estos fenómenos.
Añadió que particularmente en México y América Latina estos debates adquieren carácter urgente al entrelazarse con desigualdades sociales, transformaciones en la esfera pública y disputas en torno al poder, la legitimidad y la ciudadanía.
A decir del investigador del IIS, Fernando Castaños Zuno, en diferentes naciones los gobiernos populistas, tanto de derecha extrema como izquierda radical y de ideologías híbridas o confusas, han puesto en crisis a las democracias; en más de un caso han instaurado autocracias.
El declive y la erosión democrática, agregó, no se trata de un recorrido en inversa, ni un desgaste de corrientes externas al sistema. Por ello, es fundamental comparar los regímenes que surgen en el populismo con los democráticos que se desarrollaban para propiciar avances en la explicación de la autocratización populista, y quizá constatar asociaciones y plantear relaciones de causalidad.
Resiliencia democrática
En sociedades que se han revitalizado luego de sufrir un retroceso democrático, instituciones como el poder judicial, legislativo, militar y la comisión electoral han sido claves para dar ese avance, pues mantienen juicios independientes del presidente, pueden ser un balance a este y/o su lealtad es al Estado, expuso el profesor de ciencia política y relaciones internacionales en el Tec de Monterrey, campus Ciudad de México, William Gelfeld.
Al presentar la ponencia “Las lecciones de la resiliencia democrática” indicó que también es importante que haya partidos de oposición fuertes, una sociedad civil dinámica que pueda manifestarse, por ejemplo, contra violaciones de derechos humanos.
La resiliencia democrática, prosiguió, es toda una veta de investigación. El primer nivel está en detectar los esfuerzos para proteger las instituciones y el sistema político antes de cualquier ataque, de su captura de los actores antidemocráticos. El segundo consiste en analizar los países que han logrado revitalizarse, cómo lo han hecho, con qué métodos, estrategias e instituciones claves.
Ejemplos de gobiernos que han deteriorado las democracias y otros que buscan reforzarla son: Colombia, El Salvador, Venezuela, Nicaragua, Hungría, Turquía y Polonia. “Necesitamos aprender sobre estos casos porque la lucha contra la democracia liberal y la autocracia está lejos de terminar”, dijo.
Durante el encuentro académico se realizaron ejercicios de comparación y contraste de los regímenes que surgen en el populismo, de frente a los procesos democráticos que se desarrollaban. En cuatro mesas de trabajo analizaron: distribución del poder y control del abuso, participación ciudadana, defensa de los derechos y garantías fundamentales, entre otros temas.
