
• El universitario y su equipo científico analizan cómo afectan circuitos subcorticales que coordinan las conductas alimentarias
• Su estudio fue reconocido con el Programa de Apoyo a la Formación de Redes de Investigación Multidisciplinarias
• Ana Carolina Sepúlveda Vildósola comentó que se requiere que el conocimiento llegue a las personas.
Por comunicado.
La obesidad es un problema de salud apremiante en nuestro país que no puede explicarse solamente por cuánto come una persona, sino por múltiples determinantes que incluyen factores genéticos, ambientales, alteraciones circadianas y ruido, entre otros, indicó Vito Salvador Rogelio Hernández Melchor, académico de la Facultad de Medicina (FM).
El universitario lidera la investigación “Programación Intergeneracional de la Obesidad, Plasticidad de Circuitos Subcorticales y Conductas Motivacionales en la Progenie Adolescente desde una Perspectiva Traslacional”, la cual obtuvo el reconocimiento del Programa de Apoyo a la Formación de Redes de Investigación Multidisciplinarias de esa entidad académica.
En ella busca evaluar en modelos de laboratorio los efectos intergeneracionales de la exposición parental a dietas altas en grasa o a la luz tenue nocturna, y que los datos se correlacionen con humanos adolescentes para identificar factores de riesgo en el desarrollo de la obesidad.
Cómo es que ciertos factores ambientales, como la dieta alta en grasa, la luz tenue nocturna y el ruido durante toda la noche pueden afectar la manera en que se desarrollan algunos de los circuitos subcorticales que coordinan las conductas de motivación y las alimentarias, al igual que la toma de decisiones, añadió en el auditorio “Dr. Fernando Ocaranza” de la FM.
Eventualmente, continuó, lo anterior repercutirá en el balance energético, razón por la cual queremos conectar eventualmente todos estos hallazgos en el laboratorio con las observaciones en la clínica y en algunos adolescentes obesos mexicanos.
Este proyecto, precisó, podría resumirse en que la plasticidad biológica tiene dos caras: una básicamente nos permite entender cómo condiciones ambientales pueden dejar huellas duraderas en el individuo; y la otra nos facilita entender cómo estas no tienen por qué ser inevitables.
Políticas de salud
Al entregar los reconocimientos -estímulos económicos para continuar con las investigaciones-, la directora de la FE, Ana Carolina Sepúlveda Vildósola, subrayó: “hoy más que nunca necesitamos que el conocimiento que se genere en nuestros laboratorios y grupos de trabajo llegue a la clínica, al hospital, a las comunidades, a las personas y responda a las políticas de salud”.
Asimismo, otorgó el reconocimiento del Programa de Apoyo a Mujeres Jóvenes Menores de 45 años, el cual en su primera emisión promueve la participación de ellas en el ámbito científico, la disminución de brechas estructurales y fomenta el abordaje de problemas de salud con perspectiva de género.
En esta ocasión la distinción correspondió al proyecto “Análisis del hábitus médico y de currículum oculto como reproductores de desigualdad estructural en la educación médica mexicana hacia un modelo de transformación institucional con enfoque de género y salud mental”, a cargo de Diana Patricia Guízar Sánchez, de la FM, y como responsable asociada, María Elena Medina-Mora Icaza.
En este se analiza cómo el hábito médico y el currículum oculto operan como mecanismos de reproducción de desigualdad estructural, violencia simbólica y malestar psicosocial en médicos residentes, con el fin de construir un modelo de transformación institucional con enfoque de género y bienestar.
Durante la ceremonia se contó con la presencia en el presídium de integrantes de la FM como Gabriela Borrayo Sánchez, secretaria general; Ana Elena Limón Rojas, jefa de la División de Estudios de Posgrado; Rosa María Wong Chew, jefa de la Subdivisión de Investigación Clínica de la División de Investigación; y Andrés Eliú Castell Rodríguez, jefe de la División de Investigación.
