El Patíbulo

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Por Alberto Unda

Detienen a dos exsecretarios de finanzas, el hecho lo opaca la magnitud de un devastador sismo

 

Los escombros de un país en desgracia cayeron implacables y paradójicamente el polvo y escombro, tapo la dimensión de dos arrestos que ya se esperaban y que por la naturaleza del proceso llevaban meses sin que aparentemente hubiera resultados.

El mediodía del martes 19 de septiembre, fueron detenidos, uno en la Ciudad de México y otro en la capital del estado: Gerardo Cajiga Estrada y Enrique Arnaud Viñas, ambos ex secretarios de finanzas, durante la administración de Gabino Cué Monteagudo.

Las pesquisas judiciales seguidas en los últimos meses dieron paso a que el juez de la causa dispensara las ordenes de aprehensión, contra quienes incurrieron en el delito de peculado y aprovecharon para su beneficio personal y en perjuicio del patrimonio del pueblo de Oaxaca, unos 100 millones de pesos.

Tanto Cajiga Estrada como Arnaud Viñas, echaron mano de una compleja y enredada trama financiera para apropiarse de esos recursos, bueno más los que falta por documentar, el caso es que simularon transferir 100 de pesos, para el sector salud, dinero que nunca llegó a su destino.

Durante la audiencia de control de la detención y comunicación de la imputación a los exfuncionarios de Cué Monteagudo, les leyeron las constancias que obran en el expediente que se inició con la denuncia del director jurídico de la Contraloría y Transparencia Gubernamental, Celestino Rosas Platas.

En los expedientes, 250/YQD2916 y 276/YQD/2016, se certifican que existen oficios de la transacción del dinero a los Servicios de Salud y la autorización realizada por el titular de la dependencia.

 Ahí se documenta que, del 14 al 20 de junio de 2012, la Secretaría de Finanzas realizó la transferencia de 100 millones de pesos a los Servicios de Salud de Oaxaca por un “Crédito Puente” que fue inventado por los funcionarios.

El primer pago se realizó con la orden 5154 a través de Bancomer por la cantidad de 40 millones, el otro pago fue de 20 millones el 31 de julio del 2012 a través de la misma institución bancaria en la orden 5146, el mismo día otros 20 millones, y el cuarto fue el mismo 31 de julio con la orden 5148 a la misma institución bancaria por la cantidad de 20 millones de pesos.

Pese al monto del dinero, movido de esta manera, el reporte oficial registrado en ese momento fue que apenas habían movido, solo 100 mil pesos.

El Gobierno de Oaxaca reportó, en el año 2012, que en materia de salud solo se utilizaron 100 mil pesos, del total de recursos estatales.

“Los Servicios de Salud del Estado de Oaxaca (SSO), ejercieron recursos por la cantidad de 100 mil pesos, para la segunda etapa de la construcción del hospital de la Cruz Roja”, expuso la dependencia en la Cuenta Pública de aquel año. La Secretaría de Finanzas informó al Congreso del Estado, que ese entonces, que los recursos estatales ascendieron a 3 mil 49 millones 155 mil pesos, los cuales se ejecutaron en diferentes acciones.

En la primera parte del gobierno de Cué Monteagudo, el titular de la Secretaría de Finanzas, fue Gerardo Cajiga Estrada, que fue funcionario de primer nivel durante la gubernatura de Diódoro Carrasco Altamirano quien posteriormente lo nombró oficial mayor cuando DCA, fue designado por Ernesto Zedillo como Secretario de Gobernación.

Desde entonces Gerardo, se vio involucrado con Jorge Castillo Díaz, en una fraudulenta compra de helicópteros para la Policía Federal Preventiva.

Jorge Castillo Díaz, surgió prácticamente de la nada, gracias al apoyo de Carrasco Altamirano, hay quienes dicen que la primera parte de su mafiosa carrera la inicio con el cuicateco y se doctoró con Gabino Cué de quien se convirtió en el operador financiero estrella, para desviar miles de millones de pesos propiedad del erario estatal.

Ministro sin cartera, en el gobierno de Cué Monteagudo, el ahora multimillonario Jorge Castillo Díaz, movió a su antojo todas las piezas, para el entramado financiero que le permitiera apoderarse de los recursos, sin firmar un solo documento, que posteriormente lo involucrara.

Su perverso juego fue de antología, porque hasta hoy, a pesar de la detención de Cajiga Estrada, Arnaud Viñas y Tenorio Vasconcelos y algunos funcionarios de la Secretaría de Salud, aparentemente ninguno de los indiciados, ha involucrado como principal responsable y beneficiario del enorme quebranto financiero causado al pueblo de Oaxaca, al tal Jorge Castillo Díaz.

Ello es importante porque como comentamos líneas arriba, a Castillo es complejo comprobarle su participación en el saqueo financiero que todos consideran, organizó y ordenó que se cometiera, pero como no ocupó oficialmente ningún cargo, su nombre y firma, no aparecen en ningún documento que lo pueda involucrar.

Aunque también hay que decirlo, ello no significa que la autoridad encargada de revisar y demandar la intervención del Poder Judicial esté cruzada de brazos y resignada a no poder aplicar la ley, como merece y reclaman los oaxaqueños, contra Jorge Castillo Díaz.

Algunas pistas y cabos deben haber dejado sueltos, estos rufianes, mismos que con paciencia, estudio y audacia deben estar hilando expertos en la materia, para en su momento, para tener elementos e iniciar una indagatoria que lleve a la detención de Jorge Castillo Díaz, quien sin duda debe devolver los miles de millones de pesos sustraído del erario y pagar con prisión por los delitos cometidos, los cuales llevaron al quebranto financiero que vive el pueblo y gobierno oaxaqueño.

Las indagatorias judiciales continúan y se da por hecho que, en breve, otro involucrado por peculado en contra de la administración estatal podría ser aprehendido.

Hablamos del actual Tesorero del Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez y ex subsecretario de Egresos y Contabilidad del gobierno de Gabino Cué, Jorge Carbonell Caballero, quien, como subordinado de Enrique Arnaud Viñas, tendría responsabilidad en la malversación de más de dos mil millones de pesos en el rubro de salud.

Durante los procesos legales que se llevan a cabo, trascendió la probable responsabilidad de Carbonell Caballero en la autorización de contratos y adquisiciones que sirvieron para cometer actos de corrupción como desviar recursos hacía otros rubros, además de establecer convenios con empresas fantasma, acciones que representan un desfalco de más de dos millones de pesos al erario estatal.

En su paso por la Administración Pública estatal, Jorge Carbonell Caballero recibió diversos señalamientos de corrupción y opacidad en su quehacer público.

En su desempeño como director de la Comisión Estatal de Vivienda (CEVI) fue denunciado por habitantes de diversos municipios entre ellos:  Santa Cruz Xoxocotlán, Tlaxiaco, Villa de Zaachila, Ejutla de Crespo y Santa María Chilchotla, por no cumplir con la entrega de recursos del programa de Mejoramiento de Fachadas “Pinta tu Casa”. Carbonell presuntamente había dispuesto de dichos fondos, ante tales señalamientos se optó por removerlo del cargo.

Pero gracias a su buena estrella tiempo después Carbonell Caballero, fue designado subsecretario de Egresos y Contabilidad de la Secretaría de Finanzas, cargo donde también enfrentó señalamientos de abuso de autoridad e influyentismo.

Integrantes de diversas asociaciones civiles de Oaxaca, lo denunciaron públicamente de beneficiarse con recursos públicos, al mandar a colocar con dinero del erario una torre arriostrada de 15 metros en su vivienda ubicada en la zona de Etla, con el propósito de que pudiera conectarse a una red de internet.

Además, trabajadores de la Secretaría de Finanzas lo acusaron de mandarlos a hacer labores de limpieza en su vivienda y realizar actividades domésticas como pagos, compra de enseres y el cuidado de su residencia valuada en varios millones de pesos.

Ahora como Tesorero del ayuntamiento de la capital del estado, Jorge Carbonell, tiene a su cargo el manejo discrecional del presupuesto, aunque todo indica que su buena estrella, poco a poco se va apagando.

El sismo  político que significó la captura de los dos ex secretarios de Finanzas y una nueva orden de aprehensión dictada por el juez de la causa por peculado y uso indebido de recursos públicos, contra otro ex secretario, este de Salud y de nombre German Tenorio Vasconcelos, se vio opacado porque poco tiempo después de la detención de Cajiga Estrada y Arnaud Viñas, a la una cuarenta y siete de la tarde de ese martes 19 de septiembre, un devastador sismo, golpeo, varias entidades del país y la Ciudad de México.

Este desastre operó como una especie de cortina de humo, en favor de los arrestados, pues ese mismo día y los siguientes, los medios de comunicación privilegiaron la cobertura de la destrucción y muerte provocada por el terremoto ocurrido 32 años después del ocurrido el mismo mes y día, pero de 1985.

 

Ante la gravedad y tragedia que viven los mexicanos, los de la “clase política”, muestran su podredumbre moral

Pese a la magnitud de la tragedia, el dolor, la muerte, incertidumbre, angustia y desolación que viven miles de familias mexicanas, por el sismo del martes 19 de septiembre, los partidos políticos, sus dirigentes y el Instituto Nacional Electoral, han mostrado al mundo entero, la podredumbre de que están hechos y repletos, y la absoluta falta de solidaridad con un país, que como nunca, requiere de una “clase política” con un mínimo de sensibilidad y algo de decencia y moral.

No obstante los daños y devastación que requerirán miles de millones de pesos primero para auxiliar a cientos de familias que quedaron en la calle, sin techo que los proteja, sin alimentos, o medicinas, sin ropa, y con sus casas o viviendas destruidas y luego para iniciar la reconstrucción de pueblos, carreteras, hospitales, caminos, escuelas, mercados, palacios municipales e iglesias, el INE desglosa lo que significa, al menos en las 72 horas siguientes al sismo del 19 de septiembre, en lugar de ponerse al lado de los damnificados para apoyar en  las tareas de auxilio y en vez de renunciar al multimillonario presupuesto que recibirán el año próximo, dinero que es del pueblo de México, ni una palabra de aliento emitieron.

Pasaron las horas y los días y al igual que sus dirigentes, los insultantemente pagados senadores, diputados, asambleístas, en suma, la mal llamada “clase política”, desapareció del mapa. Como vulgares y repugnantes ladrones, que huyen con el botín obtenido, después de haberle robado su monedero con algunas monedas a una anciana, así corrieron los asquerosos diputados y senadores del rimbombante Congreso de la Unión.

La unión de esa fauna de descastados políticos y políticas, con sus “representados” que algo debieron recibir de estos individuos, no se vio por ningún lado.

Como si no existieran y el pueblo mexicano no debiera gastar miles de millones de pesos, para mantener a esa fauna autodenominada “clase política”, senadores, diputados, dirigentes, consejeros del INE, y la alta burocracia que vive en la opulencia, desaparecieron del mapa.

En realidad, fue mejor así porque salvo contados casos, de legisladores que salieron del closet para entregar alguna “ayuda”, pero más en afán de lucimiento personal o en anticipada campaña electoral para conseguir otro hueso en las elecciones del 2018, ninguno de estos deplorables sujetos, no hicieron ninguna falta.

El pueblo se organiza solo, movido poderosamente por un sentido de humanidad, solidaridad y apoyo para miles de compatriotas que, desde el sismo del 7 de septiembre, sufren lo indecible, situación que se complicó terroríficamente con otro sismo, ocurrido el 19 de septiembre, además de un sin número de réplicas, que mantienen en vilo a millones de mexicanos.

La gravedad de la situación la entienden y valoran quienes acuden a los centros de acopio que aportan gustosamente lo que tienen, así también adolescentes, jóvenes y personas de todas las edades que acudieron por cientos para realizar tareas de rescate, aun a riesgo de su propia vida.

Los únicos que no oyeron, ni vieron nada, fueron los de la “clase política” que poco a poco fueron encontrando un sinnúmero de pretextos, para enconcharse y no hacer caso al reclamo y exigencia de casi dos millones de mexicanos que demandaron no entregar más de 6 mil millones de pesos, que el INE asignó a los partidos políticos, para que los malgasten en el proceso electoral del 2018.

Por ley, dicen los desvergonzados, no es posible que las cantidades ya asignadas se las quiten y han acumulado una serie de argucias legaloides para demostrar que eso no es posible, porque habría que hacer una serie de reformas incluso constitucionales para que les pudieran reducir un porcentaje de lo ya autorizado.

Apenas el jueves algunos dirigentes de partidos políticos se atrevieron a dar la cara, pero solo para traer y llevar huecos discursos, cargados de supuestas buenas intenciones, pero nada concreto. Ningún compromiso de fondo y nadie, lo que se dice nadie, tomó la decisión de renunciar a los miles de millones de pesos que recibirán para pagar las campañas electorales que les permitan ganar “el voto popular”.

Es posible pensar que tal vez el presidente Enrique Peña Nieto, si por fin se decidiera a estar del lado de las y los mexicanos, emitiera un decreto, disponiendo que no se entreguen esos más de 6 millones de pesos a los partidos políticos y los destine a la titánica tarea de la reconstrucción.

Si así lo hiciera no tendría que endeudar más al pueblo de México y podría además con mayores recursos y canalizarlo a tantas y tantas tareas que reclaman atención oficial.

En caso contrario, los senadores y diputados, así como las y los dirigentes de los partidos políticos, siguen buscado salidas a la demanda ciudadana de que renuncien al financiamiento público y los gastos que generen las campañas de sus candidatos, sean cubiertos con las cuotas de sus militantes.

Los cínicos y desvergonzados líderes de los partidos y sus cómplices incrustados en el Congreso de la Unión casi no aparecen, solamente ofrecen esporádicas conferencias de prensa, o emiten algún comunicado oficial, para anunciar que siguen trabajando para encontrar la manera de renunciar a una parte del multimillonario presupuesto y donarlo a la reconstrucción.

Aunque hay que decir muy claro que lo curioso de la actitud de los dirigentes partidistas que se dicen dispuestos a reintegrar parte de las prerrogativas, es el concepto relativo a la propiedad de esos recursos: confunden donar con devolver.

Quieren donar o renunciar a un cierto porcentaje de lo que reciben, siendo que en realidad sólo devolverían parte del dinero que les da la sociedad. No es lo mismo devolver que donar, porque el dinero no es suyo sino de las y los contribuyentes.

Pero ellos siguen revisando y calculando cómo lo pueden hacer para cambiar los términos de la ley que permitió la asignación de esos millonarios recursos. Al parecer ya encontraron una formula, pero la reforma tendría que aplicarse para el siguiente proceso electoral, es decir para el del 2021, entonces ¿ya para qué?

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